Hoy les traigo una mani que tenía guardada desde junio, una zarpada! Pero bueno, había otros esmaltes que quería mostrarles y surgió el reto BaT en el medio ^^.
¿Vieron alguna vez uñas decoradas con manchitas salpicadas (splatters)? A mi siempre me gustó mucho el efecto pero la técnica me parecía un poco engorrosa, sobretodo al momento de limpiar los excedentes de esmalte. Para lograrlas la opción más popular es levantar un poco de esmalte con un sorbete y después soplar por el otro extremo, como pueden ver en este video. También, está esta técnica que conocí por Romi de Cajón de los esmaltes, y que me encantó!
Pero esta vez decidí poner el práctica algo que me enseñaron en primaria: (eso creo jaja mis recuerdos están un poco nebulosos) el salpicado usando un cepillo de dientes viejo y acrílicos (en ese entonces témperas). Más abajo les muestro un videíto, pero antes vamos a los resultados...
Creo que las manchitas no quedan iguales que con la técnica de sorbete+esmaltes, son más pequeñas y delicadas, aunque el tamaño se puede regular acercando más o menos el cepillo.
Les cuento que abajo de todo eso está Fumaça de Colorama (la fuente que usé para la foto no tiene la ç jaja). Es un gris/lila que me encantó, y mucho más no les puedo decir porque pasó tanto tiempo que me olvidé de cuantas capas le di por ejemplo (bloggera fail). Sí recuerdo que a la mani me la dejé varios días, como 5 en total y nunca se me saltó.
Justo esta semana Estefi posteó su reseña de Fumaça, junto con un nail art precioso, así que pasen por allá.
A continuación podemos ver algunas fotos del proceso de manchado, al principio iba a hacer todas las uñas con los mismos tonos, pero quise experimentar un poco más. Cómo verán, cubrí un poco la piel de los costados con cinta, pero como a los acrílicos los podemos limpiar con agua la verdad que no es muy necesario. Si está bueno ponernos un poco de crema antes, por las dudas de que algún color oscuro nos manche un poco.
Otra ventaja es que secan bastante rápido.
Pero si las manchas no están del todo secas y seguimos salpicando es muy probable que se mezclen los colores. Eso me pasó a mí por ansiosa.
Hoy hice un videíto/tutorial para que puedan ver como hay que usar el cepillo de dientes.
Los pasos son:
* En un plato mezclar unas gotas de pintura acrílica con agua (no tanta como la que se ve en el video, se me fue la mano). Tiene que quedar un líquido lo suficientemente fluído como para ser salpicado.
* Apoyar el cepillo en la mezcla para levantar el líquido. Si está muy cargado las gotas van a salir más grandes, les aconsejo ir probando en un papel para regular la cantidad de acrílico según nuestro gusto.
* Con el dedo en las cerdas del cepillo hacer el movimiento que pueden ver en el video, para adelante y para atrás. Apuntar a las uñas jaja.
* Obvio que no es necesario usar muchos colores, con uno o dos ya se nota el efecto. Colocar top coat es indispensable porque con agua el diseño se borra.
Importante: al momento de hacer las salpicaduras hay que fijarse de no manchar los alrededores. Para eso podemos cubrir con diario la mesa o hacerlo en la pileta de la cocina directamente.
Cuando hice el nail art no tenía ese color de acrílico, una lástima porque está buenísimo.
Esta fue mi primera vez usando acrílicos y tenía miedo de que cuando pasara el top-coat se me corriera todo, pero no, la pintura no se movió un milímetro.
Las manchas oscuras me hacen acordar un poco a las del test de Rorschach.
¿Qué les pareció esta opción?
Si están acá seguramente tengan más esmaltes que acrílicos pero de esta técnica me encanta lo mucho que facilita la parte de la limpieza de los bordes. Además si nos equivocamos o no nos gusta mucho como va quedando el diseño lo podemos borrar con agua, y zafamos de empezar de nuevo desde cero.
Lo del salpicado lo pueden usar para decorar papeles también :)
Les mando un beso! qué terminen bien la semana!